El pole dance, una forma de arte que combina danza y acrobacias con el uso de una barra vertical, ganó popularidad en las últimas décadas como una forma poderosa de ejercicio y expresión artística. Sus raíces, sin embargo, se remontan siglos atrás y atraviesan culturas y contextos históricos muy distintos.
Los primeros orígenes
El origen del pole dance se rastrea en prácticas antiguas de distintas partes del mundo. En la India, el mallakhamb —un término que significa «hombre de fuerza en el poste»— se usaba desde el siglo XII como disciplina de entrenamiento físico para los luchadores. Ese deporte involucra movimientos acrobáticos sobre un poste de madera vertical, muy parecidos a muchas de las técnicas del pole dance moderno.
En China, el chinese pole ha sido parte fundamental del circo durante siglos. Los artistas ejecutan acrobacias complejas en postes de hasta seis metros de altura, con una destreza y una fuerza física enormes.
La evolución en Occidente
El pole dance tal como lo conocemos hoy empezó a tomar forma en las décadas de 1920 y 1930 en Estados Unidos. Se popularizó en los circos itinerantes y las ferias, donde las bailarinas hacían danzas sensuales alrededor de los postes de las carpas. Con el tiempo, esa forma de entretenimiento se trasladó a los clubes nocturnos y cabarets, y ganó una reputación más asociada al erotismo y al entretenimiento para adultos.
El resurgimiento y la reinvención
En las últimas décadas el pole dance vivió una transformación profunda. Conforme más personas reconocieron sus beneficios físicos y emocionales, se reinventó como forma de ejercicio y de expresión artística. Hoy se enseña en estudios de todo el mundo y se celebra en competencias deportivas y artísticas.
Los beneficios
El pole dance es mucho más que una actividad física: es una forma de empoderamiento. Quienes lo practican desarrollan fuerza, flexibilidad y coordinación, y al mismo tiempo mejoran su autoestima y su confianza. Además promueve la autoexpresión y la creatividad, y permite conectar con las propias emociones y liberar tensiones.
Lo que viene
El pole dance sigue evolucionando y ganando aceptación. Con la cantidad creciente de estudios y competencias, y con la cobertura en medios y redes sociales, su futuro se ve brillante. La disciplina sigue rompiendo estigmas y demostrando que es una forma de arte y ejercicio accesible para cualquiera, sin importar edad, género o nivel.
En Kintsugi Studio estamos orgullosos de ser parte de esta evolución y de ofrecer un espacio donde cada persona puede descubrir y desarrollar su fuerza interior a través del pole dance.
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